Convento de las Recogidas

Que los edificios tienen diferentes usos a lo largo de la historia es bien sabido y más en una ciudad como Madrid. En este caso, nos centraremos en lo que es la actual sede de UGT, en el centro.

Desde 1587, la orden de hermanas terciarias franciscanas recogía a mujeres de mala vida en el Hospital de Peregrinos de la calle de Arenal. Por orden del presidente del Consejo de Castilla, Francisco de Contreras, se construyó el convento que nos ocupa, quedando bajo la protección del Consejo. La orden se trasladó en 1623, en total se movieron 20 monjas y 50 arrepentidas. La procesión de traslado pasó por el Monasterio de las Descalzas, donde, en uno de los balcones, estaban Felipe IV e Isabel de Borbón. La procesión se paró, arrodillándose y cantando una salve.

Las acogidas también podían ser jóvenes embarazadas, cuyas parejas las habían rechazado o engañado con falsas promesas de matrimonio. Muchas se encontraban allí en contra de su voluntad, recluidas por orden de sus familiares o por orden judicial. Del convento solo podían salir casadas o vistiendo los hábitos.

Felipe V quiso acorralar la prostitución y, por ello, en 1733 crea la Santa y Real Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza y Santo Celo de la Salvación de la Almas, que 10 años después se ubicó en el Convento de las Recogidas. Acabar con la prostitución era tarea difícil, por lo que, entre otras funciones, la Hermandad creó una ronda, mediante la cual las religiosas iban en procesión por las calles más peligrosas y oscuras de Madrid, con la misión de amparar a nuevas prostitutas, ahuyentar a los clientes y recolectar limosnas para su causa. Tanto por el nombre de la Hermandad como por ser una procesión atípica, el pueblo la denominó la Ronda del Pecado Mortal. Estuvo activa hasta 1845, ya que la mejora de la iluminación en la calle hacía menos necesario el misterio.

En 1897 las franciscanas dejan el convento y pasa a pertenecer a las calatravas cistercienses, momento en el que reforman la iglesia, que se encargó a Ricardo García Guereta. Más tarde dichas monjas se trasladaron a su nueva sede en Moralzarzal. En 1916 Jesús Carrasco llevó a cabo la construcción del nuevo convento sobre el trazado anterior, en torno a dos patios.

En 1936, durante la Guerra Civil, los republicanos lo incendian y fue reconstruido en la posguerra. Se conservó bien la iglesia pero el convento estaba prácticamente abandonado. En 1974, después de 350 años de actividad religiosa, el convento es abandonado por sus últimas monjas, tras pasar por aquí varias congregaciones. La UGT recuperó el edificio, para rehabilitarlo, respetando la fachada y fijó su sede a finales de los 80.

UBICACIÓN:

Calle Hortaleza, 88

CÓMO LLEGAR:

Metro: Chueca (línea 5), Tribunal (líneas 1 y 10), Alonso Martínez (líneas 4, 5 y 10)

Autobús: 3, 37, 40, 149, M2

 

 

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